“Para mí el fútbol lo es todo. Pienso en fútbol, hablo en fútbol, leo fútbol y esa es una vida que no se puede vivir eternamente". Marcelo Bielsa
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martes, 15 de mayo de 2012

Real Zaragoza: ¿Y ahora qué?

He querido tomarme unas horas de reflexión antes de opinar sobre la salvación del Real Zaragoza. La fiesta en Getafe se puede considera inolvidable, sobre todo porque se trata del segundo año consecutivo que se produce un desplazamiento masivo, batiendo todas las marcas habidas y por haber de la Liga BBVA. Pero no pretendo que esto se convierta en una exaltación de la permanencia, un objetivo que debería considerarse inherente a la historia del club. ¿Qué claves aparecen para la próxima campaña?

1. La continuidad de Manolo Jiménez. El hombre milagro, el que todo lo puede. Adjetivos que le acompañarán por y para siempre en el corazón de los zaragocistas. Un entrenador que, más allá de conceptos tácticos, ha logrado lo más difícil: resucitar a un equipo sin fútbol y convertirlo en un EQUIPO con mayúsculas. Todo lo que no sea que Jiménez se mantenga en el banquillo del Real Zaragoza podría suponer un varapalo terrible, sobre todo para una afición que ha encontrado a su guía como hacía años que no lo encontraba. Una persona íntegra que no ha dudado en disparar hacia el palco, denunciando una mala gestión evidente que otros han callado. Un referente. 

2. El error de Lafita. Sustituir al Lafita-futbolista, dada su irregularidad, quizás no sea tan complicado. Pero sustituir al Lafita-persona es absolutamente imposible. Una pérdida irreparable como en su día lo fueron las de Cani, Ander o Zapater. Zaragocistas de corazón que abandonan su club por unos u otros motivos, pero que se ven obligados a triunfar fuera de su casa. Es cierto que Ángel no ha triunfado en el Real Zaragoza, él lo sabe, pero es uno de nosotros. No sólo eso, sino que el equipo se queda ahora sin representantes de casa, a la espera de saber qué ocurre con Kevin y Ortí. Una muestra más de la descapitalización del equipo. 

3. Futbolistas que deben seguir. Quizás a mitad de temporada no nos valía ninguno salvo Roberto. Pero ahora, con el entrenador ideal, es diferente. En portería, el meta se ha ganado su continuidad, así como Pablo Álvarez en el lateral derecho. Queda en duda la continuidad o no de Paredes, quien ha dejado en más de una ocasión una puerta abierta a su marcha tras un ciclo de cinco años. Otro puntal para la próxima temporada debería ser Apoño, el cerebro de la permanencia, pero las negociaciones con el Málaga no serán cómodas. Y arriba, Hélder Postiga. Nueve goles en la Liga BBVA en un equipo con tantos problemas en ataque no son sencillos de anotar. Con contrato: Luis García, Postiga, Pintér, Edu Oriol, Lanzaro, Da Silva, Abraham, Obradovic y Roberto.

4. Basta de golpes de efecto. Los golpes de efecto de Agapito Iglesias están más que agotados. El club no necesita locuras en estos momentos, ya que la salida del concurso de acreedores y la permanencia lograda obliga a comenzar los pagos estipulados en breves fechas. Cualquier impago generado significará la liquidación automática. Por tanto, el presidente no debe jugar con fuego y está obligado a jugar con lo que tiene, sin vivir por encima de sus posibilidades. ¿Sabrá hacer lo que hasta ahora no? Me temo que lo veremos. 

5. Detalle con los abonados de este año. Fuera de los terrenos de juego, la afición se merece un monumento. Pero no sólo la que se ha desplazado a Getafe o a otros estadios, sino la que ha pagado religiosamente su abono a principio de temporada y ha visto como otros han desembolsado una cantidad mucho menor por disfrutar del fútbol. Las entradas a cinco euros son comprensibles, pero es inevitable compensar de alguna manera a los abonados de la 2011/2012.

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LA SALIDA DE AGAPITO IGLESIAS. ¿Qué más necesita Agapito Iglesias para buscar él mismo un vendedor competente y darle facilidades? Pancartas, cánticos, todo un estadio botando por su marcha. Su figura no beneficia en nada al club, hace crecer la crispación como ninguna y ha estado a punto de lograr su segundo descenso en apenas unos años, definitivo para la ejecución de la entidad. Además, ha provocado que desde otros puntos de España se ensucie la imagen de un club que despertaba simpatías, sólo por su puesto de presidente y máximo accionista. Nadie, absolutamente nadie, se fía de él.

domingo, 18 de marzo de 2012

80 razones para decirte que te quiero

80 años son muchos para cualquier persona. Más todavía cuando en los últimos seis sufre una enfermedad terminal que lleva camino de costarle la vida en una muerte traumática, pero tristemente prematura. Una época de excesos y dispendios innecesarios que ha llevado a esta entrañable leyenda a lanzar un SOS a sus familiares más allegados. El objetivo, extirpar al 'maligno' que ensucia día tras día una historia forjada a base de sudor y lágrimas. De casta y dignidad.
Por eso no resulta justo hablar únicamente de los últimos vaivenes. Se me viene a la memoria uno de los primeros recuerdos que tengo del Estadio Municipal de La Romareda, el lugar al que siempre consideraré mi casa. Era la temporada 1993-1994 y, por entonces, el Real Zaragoza atravesaba uno de los muchos momentos grandes. Poyet, Esnáider, Cedrún, Belsué, Cáceres, Higuera, Pardeza. Y entre ellos, con Víctor Fernández a la cabeza, Xavi Aguado, autor de un gol de cabeza aquella tarde.

Desde entonces supe que nunca querría perderme ni un solo minuto de lo que allí ocurriera. Sentarme y ver a tanta gente alrededor con bufandas en el cuello, banderas en las manos y un león en el pecho me sorprendía, me emocionaba. Más en el colegio, cuando llevar una camiseta del Real Zaragoza era el mayor de los orgullos, por mucho que otros presumieran de Ligas o Copas de Europa. Torneos que nunca tuvimos, pero que tampoco fueron necesarios para aprender a respetar y querer un sentimiento que va más allá de las vitrinas.

Y no precisamente están vacías, aunque sí polvorientas, las de la plaza Eduardo Ibarra. Seis Copas del Rey, una Recopa de Europa, una Copa de Ferias, una Supercopa de España. Más de lo que muchos lograrán nunca, aunque la enfermedad del Real Zaragoza no ceje en su empeño de dar tiempo y oportunidades a sus rivales. Ocho años y un día se cumplen del "Galletazo" en Montjuic, ejemplo de un club considerado grande por la gran mayoría de amantes del fútbol nacional.

Por eso y por años y años de amor y fidelidad duele tanto, tantísimo, ver en lo que se ha convertido. Porque renegar del Real Zaragoza es un imposible, como no se puede dejar de lado a un familiar por muy mal que esté. La actualidad que nos toca vivir es la de un equipo que se arrastra en el terreno de juego, más allá de las constantes vergüenzas y ridículos que hace sentir a la afición su máximo accionista y presidente.

¿Pero se puede permitir que una sola persona destroce la pasión de decenas de miles? No y rotundamente no. Para ello, todo el zaragocismo debe remar en una sola dirección. Porque 80 años para un club de fútbol no son nada y menos para el icono de una ciudad que nunca entendió de rendición. Está en juego mucho más que un descenso o un partido de rivalidad. Porque la vida de lo que más queremos se agota cada segundo que la herida no deja de sangrar. ¿Cómo no te voy a querer?